en Cajón desastre

Lo que no se ve

No le conocía, jamás me crucé con él, aún así siento su pérdida. Su muerte recupera muchas muertes. Su muerte recupera el sentimiento de que el tiempo es insignificante. Y la tristeza ajena, cuando es cercana y generalizada, te solidariza en el dolor.

«Para qué preocuparse si un día te acuestas y ya no te levantas». Me comentaba un amigo de Mikel mientras escalábamos el otro día. Aceptar la muerte es muy difícil, aún más cuando la muerte visita a una chaval de 27 años, deportista de élite, sano a tope, vital, carismático… cuando tanta gente le admira y le quiere y le respeta, lo que se está viendo en los diferentes blogs de escaladores y conocedores de la escalada, (http://desnivel.com/escalada-roca/homenaje-online-a-mikel-ziarrusta-de-la-comunidad-escaladora)  todos tienen palabras para él, de despedida, de desaliento, de rabia, de tristeza… palabras que emocionan incluso a los ajenos a él, palabras que curan nuestra sensación de tránsito transparente, al darnos la certeza de que algunos perduran.

Einstein, tras la muerte de su amigo, el físico Michele Besso, le escribió una carta a su viuda en la que decía «Michele ha dejado este extraño mundo antes que yo. Esto no tiene importancia. Para nosotros, los físicos convencidos, la distinción entre pasado, presente y futuro es una ilusión, aunque persistente».

Y tan persistente, y tan presente. Nuestra relación con la muerte es muy poco natural comparada a otras culturas o a otros tiempos. En estas tierras somos la segunda generación que no ha vivido ninguna guerra, y la anterior vivió la guerra de la heroína que se llevó a tantos y dejó tantos mutilados. Por lo tanto los primeros que solo luchamos contra la vida. Y le damos tanto valor que hasta especulamos con ella y hasta se nos olvida que la muerte nos está rondando, que estamos de paso, de préstamo, de regalo. Aún así, por mucho que entiendas y aceptes y comprendas que nos vamos antes o después, es incomprensible cuando le sucede a alguien que aún tiene todo por delante, todo por dar, todo por hacer.

Estamos hechos de átomos que forman moléculas con sus campos magnéticos, nos recorren impulsos eléctricos. Estamos hechos igual que la roca, solamente cambia el tipo de elemento con el que estamos construidos y el orden y manera en que esos elementos se relacionan. Estamos hechos de un montón de cosas que no se ven, que no se entienden, que nos completan y nos diferencian.

Mikel Ziarrusta ha dejado el mundo antes que muchos de nosotros, pero cada uno de sus amigos, fanáticos convencidos, o yo, escéptica convencida… aunque no sea un consuelo creo que sabemos que lo que quedó de él es grande y duradero, que lo que se fue, todo aquello que no se ve, forma parte, quizá, de alguna roca.

  1. ¿Qué somos?, ¿cuál es nuestra esencia?, justo ayer debatía la diferencia entre mente, alma y espíritu, ¿qué se queda?, ¿qué se va?, ¿qué transciende?, sin conocer a Mikel siento su espíritu, lo siento en cada post de cada blog que desnivel ha publicado.
    En el suspiro que somos en el tiempo, nos permitimos hasta pensar que en un momento dado hemos descubierto qué somos, ¿materia viva?¿vacio?¿energía?, ¿quién se atreve a asegurarlo?,somos textos que otros leen, somos dibujos que otros observan, somos amigos, hermanos, hijos, padres, madres… somos con los demás porque sin los demás no podríamos ser, y como Einstein apunta SOMOS, en presente, pero… qué es ser…
    PD.Me encanta el blog



  2. arriesgamos lo que no tenemos, lo que cuesta ganar una vida, una vida en préstamo

    t es todos los tiempos

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